Hay en las parroquias secretarías que parecen “discípulas de satanás”

Esto es lo que Papa Francisco dijo durante el encuentro con los obispos polacos durante la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia. Fue un diálogo a puerta cerrada que se llevó a cabo el 27 de julio en la Catedral. El padre Federico Lombardi, desde hace dos días ex director de la Sala de prensa de la Santa Sede, había indicado que se trató de un encuentro con un clima «muy simple y familiar», y había insistido en que «la mayor parte de los obispos son simples, no son las viejas guardias que ponen un poco en dificultades, pero no es que haya misterios, el encuentro se desarrolló en absoluta familiaridad».

El obispo de Roma reflexionó sobre la situación de la parroquia, una estructura «siempre válida» pero que debe ser renovada. «¡El problema -hizo presente Francisco- es cómo planteo la parroquia! Hay parroquias con secretarías parroquiales que parecen ‘discípulas de satanás’, ¡que espantan a la gente!.

Parroquias con las puertas cerradas. Pero también hay parroquias con las puertas abiertas, parroquias en las que, cuando alguien va a preguntar, se dice: ‘¿Sí, sí? Pásele, ¿cuál es el problema?’. Y se escucha con paciencia».

El Papa subrayó que en la actualidad ser párroco es cansado, pero «el Señor nos ha llamado a nosotros para que nos cansemos un poquito, para trabajar, no para descansar». Después contó lo que sucedía en una parroquia de Buenos Aires: «Cuando los novios llegaban: ‘Nosotros queremos casarnos aquí’. ‘Sí -decía la secretaría- estos son los precios’. Esto no funciona, una parroquia así no funciona», exclamó.

Encontrar, observó, «a Dios sin Cristo, un Dios sin Cristo, un pueblo sin Iglesia. ¿Por qué? Porque la Iglesia es la Madre, la que te da la vida, y Cristo es el Hermano mayor, el Hijo del Padre, que te revela el nombre del Padre. Una Iglesia huérfana: el gnosticismo de hoy, puesto que se trata de una descristianización, sin cristo, nos lleva a una Iglesia, digamos mejor, a cristianos, a un pueblo huérfano. Y nosotros debemos hacer que nuestro pueblo escuche esto».

El consejo del Pontífice: «La cercanía. Hoy, nosotros, servidores del Señor (obispos, sacerdotes, consagrados, laicos convencidos), debemos estar cerca del pueblo de Dios. Sin cercanía solo hay palabra sin carne». Por ello hay que pasar por las obras de misericordia, «tanto corporales como espirituales».

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